DERECHOS HUMANOS Y TEOLOGÍA

Las ciencias humanas y las naturales o tecnológicas a pesar de la diferencia en sus métodos o campos de trabajo coinciden en un punto: la patentización de sus descubrimientos. En 1948 se patentaron los derechos humanos por las naciones unidas. Los derechos humanos no surgen a partir de ese momento, en el siglo XVI el fundador de la Escuela de Salamanca lo esbozó cuidadosamente, pero la historia lo archivó hasta que las ONU lo recuperó en 1948 tras el genocidio de la Segunda Guerra Mundial.

DD1Aunque a Francisco de Vitoria se le considera el padre de los derecho humanos, cabe decir en sentido estricto de la palabra que ni éste, ni las naciones Europeas responsables de su difusión pueden llamarse sus creadores según Moltmann, ya que estos derechos han nacido en muchas culturas unidas al conocimiento del hombre y al reconocimiento de la singularidad entre todo lo creado.

Las razones por las que surgieron los derechos humanos son las mismas razones por las que en un mundo dividido y amenazado recobran cada más importancia: la salvaguarda de los valores más propios y comunes de toda la humanidad. “En el reconocimiento y en la realización de los derechos humanos para todos los hombres se decidirá si de éste mundo dividido y peligroso surge una comunidad humana universal en armonía con las condiciones cósmicas de la vida, o si los hombres se destruirán a sí mismos y aniquilaran la tierra”.

Los derechos humanos como su nombre lo indica son derechos de la humanidad y para la humanidad, no son unas tablillas arqueológicas, es un conjuntos de postulados vivientes y operantes, por ello Moltmann  sostiene que es necesario tener en cuenta: la ampliación de los derechos humanos  para evitar de este modo que su razón de ser se vuelva contraproducente, a su vez esta ampliación se ha enfocar en dos direcciones: en la formulación de los derechos fundamentales de la humanidad y en la integración de los derechos humanos en los derechos de la tierra y de los otros seres vivientes. “Los derechos humanos tienen que ser conciliados con los derechos de la naturaleza y de la tierra, de la cual, con la cual y en la cual viven los hombres. La dignidad del hombre no es algo que eleva al hombre por encima de los seres vivientes, sino únicamente un caso especial de la dignidad de todos los seres vivos; en lenguaje cristiano de la dignidad de toda criatura de Dios”.francisco 2

Para Moltmann no basta una con una declaración de los derechos del hombre y la aceptación de unas series de principios que pueden perecer muy perfectos en el papel. Los derechos del hombre sobre el papel o un discurso difundido a nivel universal no garantizan su universalidad, ni su eficacia.

Los derechos del hombre solo podrán reivindicarse universalmente en la medida en que se integren en los derechos de la naturaleza, argumenta Moltmann. De lo contrario estos derechos se pueden volver contra la naturaleza provocar su destrucción y por consiguiente la de la humanidad.

En otras palabras no se puede hablar con propiedad sobre los derechos fundamentales del hombre y la humanidad mientra no se guarda ningún respeto por las cuestiones ecológicas que están dinamitando el planeta, la morada del hombre. “Hoy en los países industrializados, ocupa el centro de interés la discusión ecológica, ella sitúa ineludiblemente los derechos humanos en las condiciones de la vida de la tierra y en el marco del cosmos que conserva la vida”.

Hoy se habla de dignidad humana como si ésta hubiese nacido con la declaración de igualdad llevada a cabo en acontecimientos como la Revolución Francesa o un texto constitucional como la Constitución de Los Estados Unidos, o tras la misma Declaración universal de los derechos humanos. Nuestro autor nos dice que si bien es cierto que todavía no se ha llegado a una común declaración cristiana de los derechos humanos, también es cierto y cabe recalcar que la religiones en concreto el cristianismo han enfatizado la condición de dignidad humana mucho antes de que las citadas instituciones o movimientos lo hicieran.

ONU Los hechos sociales e históricos relacionados con los derechos humanos a los que nos hemos referido hay que verlos con ojos crítico, no hay que infravalorar su aporte, pero tampoco hay que dogmatizarlos. Estos acontecimientos no están exentos de enfatizar unos derechos en detrimento de otros, por ejemplo en función de la libertad individual cercenar derechos de la libertades públicas o viceversa; y en ello han caído tanto la religiones como la ideología afirma Moltmann. “Fue un error del liberalismo Occidental el prescindir de la dimensión social de la libertad, que reside en la solidaridad de los hombres entre si… Hay también un error en la historia religiosa Occidental desde Agustín: no es el alma individual sin el cuerpo la que es imagen de Dios, sino el hombre en comunidad con el otro hombre, puesto que Dios <los creo varón y hembra> como dice el relato bíblico”.

La idea de que los derechos humanos se mal interpreten y con ello se produzca lo contrario de lo que están llamados a ser, así como también la estreches del concepto de dignidad humana son cuestiones que preocupan a nuestro autor a lo largo de su exposición. Para evitar esto peligros plantea que es necesario hablar de derechos humanos y los derechos del género humano. Esto no es una redundancia, es una llamada de atención con respecto a que a los derechos humanos le competen a todo el orbe, y aquellos conglomerados humanos con los que política, social y culturalmente no tenemos relaciones, ellos son también depositarios de los derechos humanos, por echo de ser humanos. No hace falta que se firme un acuerdo bilateral para reconocer tales derechos en grupo humanos de otra latitudes, razas o religión.

Para nuestro autor los derechos humanos no son suficientes para garantizar la dignidad humana. La dignidad humana tiene que ver con una calidad de vida que ha de garantizar el ámbito social y económico por ejemplo la protección contra el hambre y la enfermedad por citar algunos. Moltmann cree necesario que al elenco de los derechos humanos se añadan los derechos de protección al entorno natural. Es contradictoria la reivindicación de los derechos humanos y el trabajo en pos de la dignidad humana mientras se permanece indiferente ante la lapidación de los recursos naturales. “La lucha humana por la supervivencia no puede desarrollarse a costa de la naturaleza, porque de lo contrario el colapso ecológico de la naturaleza pondría fin a toda vida humana”.   moltmann

Moltmann va radicalizando su postura antes los derechos humanos y la dignidad del hombre, de tal modo que invierte completamente los parámetros del discurso en torno a los derechos humanos y la dignidad humana. Para Moltmann se puede hablar de la dignidad humana en la medida en que se reconozca la dignidad creatural de todos los seres. Sostiene que “… los derechos especiales del hombre a la existencia y a la vida solo son válidos mientras el hombre respete los derechos de la tierra y de los otros seres vivientes”.

Moltmann concluye su reflexión enfatizando el papel de las religiones en el espacio de los derechos humanos y la dignidad humana. “Puesto que la vida actual y la supervivencia futura de la humanidad dependen de a observancia de los derechos humanos, de los derechos de la humanidad y de los derechos de la naturaleza, también las grandes religiones tendrán que subordinarse a la conservación de este mundo”.

II

Lochmann en su reflexión en torno a la teología y los derechos humanos en un artículo titulado: Ideología o teología en los derechos humanos. Problemática actual en el concepto de derechos humanos. Plantea que los derechos humanos no es un tema ajeno a la teología y al ecumenismo. Una prueba de ello son el número las publicaciones acerca de este tema.  El punto débil de la teología ecuménica en relación a este importante tema es que no se está acuerdo en un enfoque relativamente unitario de los derechos humanos. Este desacuerdo se debe a que los derechos humanos se dan en un mundo dividido y por consiguiente el que hacer teológicos y la visión de la Iglesia no escapa a esa división.

La división radica en los sistemas ideológicos: socialismo y capitalismo. Si bien el socialismo como sistema político dd tierraestá en decadencia, la visión y estructura de este pensamiento sigue teniendo influencia en las corrientes de pensamiento al meno es los años en que nuestro autor reflexiona. Un cambio político no siempre va paralelo al cambio de mentalidad de la gente. De ahí que se pueda hablar de polarización en el discurso en torno a los derechos humanos, a pesar de la decadencia social y política del socialismo en el tiempo en que escribía Lochmann. La cuestión de los derechos humanos estaba fuertemente condicionada a este sistema.

Coincidiendo con Moltmann, Lochmann sostiene que los derechos humanos corren el riesgo de convertirse en una ideología, en una interpretación totalitaria que es necesario evitar. Se totalizan o se ideologizan los derechos humanos cuando son asumidos de una manera egoísta; es decir cuando son favorable a los intereses de un grupo. Según el autor quien nos advierte de esta visión o tergivización de los derechos humanos es el Joven Marx. “Ya el joven Marx vio en el ideal de los derechos humanos de la sociedad burguesa un interés, falsamente trasfigurados de los propietarios <el derecho de los fuertes> en la sociedad de clase, es decir una hábil operación ideológica del egoísmo burgués”.

Otro punto en el que confluyen nuestros autores es en el papel de las religiones en los derechos humanos. Ya en el inicio Lochmann da un indicio de por donde van los tópicos en esta cuestión, más adelante le pone nombre. Es una relación de conflicto, pero el conflicto es lo que hace viable la presencia de las religiones en este tama. Ello es natural; la fe no actúa como una fórmula química que aplicada a las diversas cuestiones borra el conflicto; en el conflicto es donde se somete a prueba el interés por el tema a pesar de toda las tensiones se alimenta la fe común y se robustecen las convicciones. Esto también puede ser aplicado al tema de los derechos humanos.San esteban

Para Lochmann la Iglesia está llamada a desempeñar un papel importantísimo en lo concerniente al mundo de los derechos humanos. La Iglesia ha se ser un ente unificador entre todas las tendencias y diferentes sistemas en lo que está presente el tema de los derechos humanos, esto no quieres decir que tiene que ser neutral o que subordine su postura a las otras. No, la Iglesia debe ser la primera en salir de su gueto e invitar a las otras instituciones, sistemas, conglomerados etc, a navegar en una misma dirección: la garantía de estos derechos en toda la humanidad, en todo el género humano como dice Moltmann.

Al igual que Moltmann, Lochman concluye su reflexión resaltando la importancia en los derechos humanos que juega la religión o la visión teológica, contrario a los que otros puedan decir al respecto. Para Lochmann. “La importancia del tema de Dios articulado en una perspectiva cristiana para un concepto ecuménico de los derechos humanos: podría resultar eficaz para el compromiso ecuménico a favor de los derechos humanos, tanto en el plano teórico como en el práctico y ofrecer una sólida motivación personal”.

Por otra parte: La fundamentación de los derechos humanos partiendo de su relación con la teología lo que en otra palabra se puede llamar de cara a Dios constituye un gran aporte a la reflexión sobre los derechos humanos y a su practicidad, la fundamentación de estos desde Dios evitará una reducción particularista, sectaria y egoísta de los derechos humanos. “La referencia común a Dios y e su reino es de capital importancia para la apertura y la obligatoriedad del compromiso ecuménico a favor de los derechos humanos”.

tierraConcluyendo: el papel de la teología en el nacimiento y desarrollo de los derechos humanos ha sido fundamental y tiene mucho que aportar, pese a la ausencia que se puede apreciar en mucho tratadista del tema. La teología tiene mucho que aportar al tema de los derechos humanos por su capacidad o su llamado a no encasillarse en ningún sistema restrictivo, totalitario o grupos humanos específicos. Por otra parte no es un secreto que cuando los derechos humanos fueron puestos en boga por las ciencias sociales o jurídicas, ya la teología se había hecho eco de ellos mucho antes. No se es fiel a la génesis de tan importantes acontecimiento para la humanidad si se deja de lado el papel de la teología al respecto.

Bibliografía.   

          MOLTMANN, J., Derechos del hombre, derechos de la humanidad, derechos de la naturaleza, Concilium 228 (1990)

LUCHMANN, J-M., Ideología o teología de los derechos humanos. Problemática actual del concepto de derechos humanos, Concilium  144 (1979)

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