La novela una divertida fuente de conocimiento

Hay dos lugares comerciales a los que suelo frecuentar, no siempre para comprar, sino para hachar un vistazo y ponerme al día de las novedades. Se trata de las librerías y las tiendas de bicicletas. Libro y ciclismo son dos pasiones que cada vez mas atrapan conforme pasan los años.bici

Estaba en una  libraría  y entro un joven  bien vestido, de buena presencia y con un tufo a fanatismo religioso.  – Sabes que, le dijo a una de la chicas que trabaja en el lugar  – Estoy entregado al ministerio-  Se refirió a señorita como si fuera su amiga. Me di cuenta que la chica  reaccionó un tanto sorprendida, como quien dice.   ¿Y yo que tengo que ver con eso? pero supo guardar la forma propio de un profesional del mundo del mercado.

fotos-librosUna persona fanática  es recalcitrante, pero si va acompañada de cierta pedantería, se vuelve insoportable. La chica acompaño al joven, este iba por los estantes haciendo alarde de su conocimientos de algunas figura que aparecían en la portada de los libros o de  sus autores. Esta chica estudio conmigo, asistí a una conferencia de ese autor, estudio con sobrina de este o aquel personaje…

Buscaba un libro para regalarlo, quiero creer que tal vez para su novia. Enfatizaba que fuera un libro fácil de leer, porque era para una persona que se estaba iniciando en el mundo de la lectura, enfatizaba que no fueran novela porque las novelas no enseñan nada. Lo sabía pero acababa de comprobarlo una vez más. El fanatismo religioso suele ir acompañado de una ignorancia artística  y cultural.libros

Cualquier persona con un conocimiento mínimo de cultura general, sabe el potencial que hay en una novela, sabes que  para iniciarse en mundo de la lectura nada más apropiado que una buena novela, sabes que la novela es una fuente información privilegiada porque se aprende mientras uno se divierte. José Cepada Paterson columnista del país sostiene: Algunas novelas sirven para entender realidades mejor que muchos reportajes.

Estoy de acuerdo y no es porque sea un lector y escritor de novela. Esto más que decirlo lo han llevado a la práctica escritores que antes de  ser novelista fueron periodista de alto calibre como: Jack London Truman Capote, Gabriel Garcia Marquez, Tomas Eloy Martinez, Rosa Montero, Julia Navarro. La lista puede ser muy larga.

-eloy-martinezA veces un periodista puede ser útil. Y también peligroso, dice un personaje de la última obra de Vargas Llosa, Cinco esquinas (Alfaguara). No sé si un novelista también pueda llegar a ser peligroso (muchos regímenes autoritarios así lo han creído, para infortunio de escritores rusos, cubanos, africanos y un largo etcétera). Pero ciertamente un novelista puede ser increíblemente claridoso para hacernos entender realidades que se nos escapan por otras vías.

Que Sendero Luminoso cambió las vidas de los peruanos y que Fujimori y su siniestro ministro Montesinos terminaron por descomponerlas, no es un misterio para nadie. Y no se necesita ser lector de periódicos para suponer que en la vida de todo venezolano hay un antes y un después de Chávez. Pero ninguna estadística o reportaje nos permite meternos en la piel, el cerebro y el corazón del ciudadano de a pie y experimentar con él la manera en que le sucede la cosa pública, como lo hace una buena novela. Afirma   Patersoncinco-esquina

Hasta ahora he hablado de la novela porque el género que más se está leyendo en la actualidad, pero cabria hablar de literatura en general. El pensador  francés: Marcel Lobet ha expresado:  “Desde el poema  que el escriba egipcio grababa en un tiesto de cerámica hasta la última novela actual,  los hombres nunca han cesado de traducir por la palabra o por la escritura, sus deseos y  esperanzas, sus gozos y sus penas, su amargura y su felicidad, a fin de que otros hombres inclinándose sobre esos testimonios, escrutaran su sentido profundo y sacaran no solamente un placer o una  delectación intelectual, sino también una enseñanza. El valor humano de la literatura aparece en el hecho de que ella nos permite entender los espíritus, leer en los corazones, comunicarnos con las almas.”

 chicasexyEn estos días estoy releyendo el libro Cuentos con sabor a pueblo. Primera obra del escritor y sociólogo Joaquín Mateo Sesión. Cada cuento es una estampa de diferentes situaciones lugares y persona de nuestro país. Su cuento Presa del pasado es un fiel retrato de la realidad de las trabajadoras sexuales de la ciudad de Santo Domingo.

Si podemos considerar que todo libro es fuente de conocimiento, por muy malo que éste sea, no menos ocurre con una novela. El lector de novela  suele ser algo más que un lector corriente. Suele tener verdadero afán de conocimiento, además del afán de lectura que se le supone. Llega a tal que no son pocos los lectores de este género que no se conforman con las exquisiteces estilísticas de un escritor en concreto, sino que le exigen un nivel alto de conocimiento del tema que está tratada en la novela.leer

De esta exigencia propiciada por los lectores, por las editoriales o por el mismo prurito personal del autor nacen novelas  que son una importante fuente de conocimiento en diferentes aéreas. Recientemente, un científico de una rama no literaria (concretamente matemáticas) afirmaba en una entrevista que había escrito su libro en clave de novela porque todo el mundo sabía que la gente lee más novela que libros de Historia, de ciencias, filosofía etc, es decir, hasta las tradicionales ciencias no literarias están recurriendo a la “novelización” como medio de extensión de conocimientos y de popularización de sus disciplinas.

capoteEs por todo esto por lo que no se puede despreciar a la novela, la narrativa como una muy importante fuente de conocimiento, y, sobre todo, como fuente de difusión popular de cualquier conocimiento o temática. Ejemplos tenemos muchos. Hasta hace unos años se creía, por ejemplo, que el faraón Tutankamón había sido asesinado con un fuerte golpe en la cabeza, pues, al examinar su momia, se apreciaban ciertos destrozos en el cráneo.

De esa evidencia científica salieron múltiples novelas históricas en las que se enlazaba la vida del faraón niño con una conjura que llevaba inevitablemente a su homicidio. Sin embargo, luego se consideró que las heridas podrían ser de una caída de carro y se escribieron novelas en que la conjura era como provocar el accidente o simplemente se ceñían al accidente.orgulloyprejuicio

En la actualidad se cree que es la simple degradación del tiempo la que produce las lesiones craneanas y que pudo morir de muerte natural. Seguro que ahora saldrán las novelas que recojan esta nueva perspectiva. La novela, según parece, sigue los recientes descubrimientos científicos e históricos y se adapta a ellos con el único fin de no desvirtuar la realidad, por muy lejana que ésta aparezca.

Así un lector actual sabrá, sin haber leído ninguna revista científica, cómo murió el faraón Tutankamón.Ya digo que los ejemplos son infinitos, desde la inflamación dental del faraón Ramsés III, los viajes de muchos de los nobles egipcios descritos en sus tumbas y luego en novelas, las conquistas de Alejandro Magno o su carácter descrito por sus biógrafos, otro tanto de los emperadores romanos… También en las costumbres populares, fiestas, producciones artísticas como cerámicas, esculturas, pintura, etc.

Opinion_Julia_Navarro La novela incorpora la mayoría de estos conocimientos, muchas veces de ardua y tediosa recopilación, a sus tramas, para ofrecer al lector algo no sólo atractivo literariamente, sino también desde el punto de vista del conocimiento. Una de las razones principales por las que un servidor lee novela, narrativa, es porque no sólo aporta diversión, aventuras, entretenimiento, sino que aporta conocimiento de costumbres, lugares, pueblos, personajes, imperios, y multitud de facetas que a veces son impensables.

Hay novelas que te describen perfectamente el sistema político de una época (véase, por ejemplo, la serie sobre Roma de Colleen McCullough), o el entramado comercial (léase la serie de Benasur de Judea de Alejandro Núñez Alonso), o los gustos gastronómicos, o losfitzgerald-hemingway conocimientos médicos (mírese Sinuhé el egipcio de Mika Waltari), o el arte de la cantería (Los pilares de la Tierra de Ken Follet), o la organización de un ejército (novelas de Bernard Cornwell sobre la guerra de los  Cien años) y otros miles de aspectos.  Por eso, quien diga que de una novela histórica no se aprende Historia, o es corto de entendederas, o no ha escogido la novela adecuada.

Fuentes

Jacinto Sención Mateo.  Cuento Con sabor a pueblo

Sabino Fernández  http://www.joseguadalajara.com/nh-20-la-novela-historica-como-fuente-de-conocimient

Jorge Cepeda Paterson, periódico el País

 

 

 

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