Las paredes de las lápidas o el desmedido afán de un título

Algunas paredes de ciertas casas me recuerdan los nichos de los cementerios, por eso cuando mi hermana propuso la idea de que en la casa de mis padres se dedicara una pared a colgar los títulos, yo me negué a ello, también no acepte de un amigo la oferta de pagarme un anillo de graduación, le dijo que me diera el dinero para comprar libros y seguir preparándome en el área que acababa de graduarme, que de acuerdo con ese ficticio trozo de papel me convertía en un licenciado, de hecho el primer licenciado de la familia.
Por esos tiempos en la Universidad donde me estudie, no era obligado ir a la graduación, así que fui retirar el titulo un mes después, aunque el tozo de cartón, no me interesaba más que para el aspecto legal, tengo que admitir que me decepcionó un poco la simpleza de este viniendo de una Universidad muy importante.

Tanque_PUCMMPara la gran mayoría de los dominicanos obtener un título está más cerca de una cuestión de orgullo personal y figureo, que el interés real de este; es decir la formación en un área que repercutirá en su persona y en su forma de vivir, de ser y de comportarte. La Universidad ha de ser más que un lugar donde se obtiene un titulo o un anillo que exhibir, ha de ser un lugar donde se forme a los individuos para la vida.

Creo que lo que menos hace una universidad hoy es formar las personas para la vida, forma a las personas para un oficio, para que sean competentes, para que devoren al otro, pero también cabe aclarar que la persona está por encima de la Universidad y del sistema, porque la persona puede optar por otro enfoque formativo, más constructivo y más humano y es aquí donde entra el autodidactismo, una forma muy distinta y efectiva de conocimiento.

Hay corrientes de la Filosofía de la Aducción que sostienen que la escuela y los sistemas de educación oficiales castran el conocimiento. En todo esto cabe aclarar una cosa. La Universidad proporciona la legalidad de tu profesión o formación, en ese sentido es imprescindible, ya que a efecto legal el papel que cuelga en la pared o trozo de metal en torno a tu dedo es lo que acaba valiendo.roseau

Seamos realista puede ser un experto en cualquier área, pero si te presenta sin el título y otro que no llega a saber mi un tercio de lo que tú sabes y lleva un anillo y debajo del brazo el título ¬¬¿ A quién cree que le darán el puesto? Sigo y defendiendo que el conocimiento no lo define un título o curriculum brillante, a mi no me llena los ojos, no me impresionan. Me convences los hechos no los papeles, auque el resto diga lo contrario.
Tenemos a autodidactas que se han destacado en las letras dominicanas, sin haber pisado nunca por nuestras universidades y otros que asistieron, pero que no llegaron a obtener títulos algunos. Son muchos los dominicanos que sin haber obtenido un título universitario, hoy en día tienen un lugar reservado en las letras dominicanas y otros campos del saber.

GraduandosEl escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura, sostuvo: “Yo creo que, a lo largo de la historia de la literatura, de todos los países y de todos los tiempos, son mucho más los escritores que no han ido a la universidad, que los que fueron a la universidad. No es una condición. Claro, la universidad te da información y conocimientos que en la vida te van a ser útiles, pero la universidad no fabrica escritores.

Hay Facultad de Ingeniería, de Economía, pero no hay una Facultad que forme escritores, pensadores que con sus ideas son capaces de cambiar el curso de la historia. No la hay, y no la habrá nunca. Uno tiene sus propios talentos, naturales o los adquiere y de ahí se sale o no se sale como poeta, novelista o ensayista. La universidad es necesaria en todo el mundo, pero podemos vivir sin ella”. Estos han descollado en el periodismo, el magisterio, la publicidad, la literatura, la banca, la política, etc.Guitarra

Cada uno de estos ha tenido el hábito de la lectura y lo han hecho bajo disciplina.
“Se comienza leyendo — dice Rufino Martínez — a todo el mundo, sin saber uno distinguir la calidad de lo leído, pero corrido el tiempo y ya madurado el juicio y formada algo así como conciencia crítica, se acaba por no leer a todo el mundo”.

Los mismos han mantenido un ritmo de lecturas constantes y permanentes. Se han desenvuelto en un entorno de tertulias literarias y de contactos permanentes con los profesionales e intelectuales de más fuste del país.

El historiador e intelectual puertoplateño Rufino Martínez nos ha narrado su experiencia de la manera siguiente: “La necesidad de las lecturas origina las bibliotecas; pero estas, con respecto a cada individuo, se deben formar progresivamente, conforme se va ampliando el horizonte mental creado por la lectura misma. La lectura de un libro sugiere o puede sugerir la adquisición de otros, en razón del interés sobre determinado tema, o la curiosidad contagiosa originada por los variados aspectos de una cuestión”autodidacta.

En nuestro país, han descollado en las letras como autodidactas un sin número de escritores e intelectuales, a saber: José Gabriel García (historiador, biógrafo y escritor); Federico García Godoy (periodista, novelista, crítico literario, historiador y profesor); Salomé Ureña de Henríquez (profesora, poeta y escritora); Rufino Martínez (profesor, historiador, biógrafo y escritor); Juan Bosch (político, expresidente de la República, cuentista, académico, novelista y escritor); Franklin Mieses Burgos (poeta y escritor.
Por citar algunos.

La lista que incluye el reportaje del periódico Hoy del que me servido para este post es muy larga. En esa lista su autor olvido hablar o citar a uno de los intelectuales más destacados de nuestro país, escritor, ensayista, político y profesor universitario en varias universidades del continente. Me refiero a Don Sócrates Nolasco, por supuesto autodidacta.

irmaEl autodidactismo no solo funciona para la formación humanística. En momento en que estoy escribiendo este pos me encontré con un amigo de infancia, un hombre joven, que ha tenido muchos éxito en el mundo de los negocios, un gran ser humano, una de las personas más exquisita que he conocido, que yo sepa no fue a la universidad.

Cuando estudiaba en Universidad le decía a mis compañeros que estaba deseando terminar de estudiar para entonces ponerme a estudiar. Esta expresión a secas genera confusión, con ella me refería a que una vez que terminara la universidad tendría cancha libre para estudiar las cosas que realmente me gusanaban, obviamente en ella no iba a sacar un titulo, ahora bien podía estar a nivel o incluso por encima por encima de quienes exhiben títulos, será un concomiendo para la vida, conocimiento que como he señalado no siempre se aprende en la academia por muy exclusiva que estas sean.

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