El ultimo explorador III

Viajar en bici  es mucho más  que llegar 

Recorrer un trayecto en bicicleta es algo más que llegar. Viajar en bicicleta es disfrutar del paisaje, es compartir con la gente, meditar, reflexionar, es entrar en armonía con la naturaleza, un bien que al menos todavía podemos disfrutar en nuestro país; digo todavía porque al ritmo que marcha la destrucción del medio ambiente en cien o doscientos años que en términos histórico no es tanto  se cree  ver árboles, prados y ríos puede ser algo al alcance de pocos.020

En estas vacaciones me lo he tomado con más calma. Ayer para calentar hice 32 kilómetros. Hace varios días que pensaba en ir a Mao, ya que no he contemplado un atardecer en la ciudad de los bellos atardeceres, pero decidí que sería mejor calentar un poco, así que tomé la carretera que va a Jánico 29 kilómetros. Fue un viaje agradable. Visité a unos amigos en la ruta y en una parada resultó que el dueño del colmado era un primo de mi papá al que no veía desde niño. En los sitios donde me paraba la gente se admiraban que viniera de Santiago en bici. Cosas de locos. Dijo un señor.

Una cosa que suelo hacer en vacaciones es dormir mucho, pero en estas vacaciones he dormido poco. Me gusta montar bici por la mañana. Las temperaturas en estos tiempos  son muy altas, no así en diciembre cuando andar en bici en Santiago es una gozada, se puede andar varios kilómetros sin sudar, ahora bastan unos cuantos metros para estar bañado en sudor.  No suelo planificar la ruta a seguir, depende de cómo me sienta, de modo que hoy cuando sonó el despertador me sentía bastante animado para coger carretera.014 (2)

Es el día ideal para ir a Mao. Salí a la 6: 00 de la mañana. Tomé la avenida principal que estaba muy despejada. Hice mi primera parada ante de tomar carretera y dejar la ciudad, por un momento contemplé el paisaje desolado, arrasado por las aguas del río Yaque donde murieron cientos de personas tras el paso de la tormenta Olga.

He dejado la ciudad y hago la segunda parada, descanso bajo una enramada donde están asando un puerco, lo que me recuerda mis años de niño en el campo. Disfrutaba mucho la actividad de asar un puerco. Hay también un puesto de frutas, el lugar ideal para desayunar. Compro un plato de fruta por 25 pesos, un desayuno bastante dietético, pero cae bien. Continúo la marcha, me quedan cuarenta kilómetros por delante.

No es la primera vez que paso por aquí en bici. Hace varios años que paseabas por estos lugares en una bici prestada, no pensé que volvería en mi bici por aquí y menos con destino a Mao. El viaje fue un encuentro con aquellos pueblos y campos que en mi época de novicio dominico recorrí a bordo de una camioneta y algunos tramos en una bici ajena. Me detengo en uno de los pueblitos: el Batey aunque  es un pueblito tiene una tienda de teléfonos por todo lo alto, también tiene un gimnasio, demasiado para un pueblo de una cincuenta viviendas.

021 (2)Por el pueblo pasa un amplio canal que le da la sensación de ser un pueblo más grande.  Me paro sobre el puente y   me detengo a observar un espectáculo muy cotidiano: una rata en busca de alimento. La rata me parece un animal muy sagaz, además de ser inteligente en lo relativo a la búsqueda de los alimentos; en día pasado vi un documental sobre la capacidad de las ratas de ir a los lugares donde hay muchos restaurantes por la cantidad de desperdicio que allí se tira. Eso lugares constituyen un paraíso para las ratas y una de las ciudades paradisíaca para ellas es la cuidad de Washington.

La rata me recuerda al filosofo Diógenes el cínico que la puso a su discípulo como el modelo de hombre libre y natural. Hay gente que les tiene terror, a mí me parece un bicho gracioso, claro que no deja de ser asqueroso sobre todo por su rabo.  La rata desaparece y mi atención se centra en los estudiantes con su uniforme azul y kaki. Me recuerdan mí tiempo de colegial; cuando la idea de tener una bici como esta era como pretender tener un Mercedes Ben.CIMG0504

Me detengo en un pueblecito que se llama Guatapanal. Este pueblecito me gusta, está en medio del cambronal, es más grande de lo que perece y por las casas se puede intuir que la gente tiene cierto nivel de vida, muchos son emigrantes  que viven en los Estados Unidos.

Unos colegiales que pasan por el parque se detienen un tanto curiosos ante la bici, se admiran  muchísimo cuando le digo que vengo de Santiago y que voy hacia Mao. Los chavales están contentos, vienen de la escuela donde han ido a buscar sus calificaciones. Converso con ellos.  Me enseñan sus notas algunas son muy buenas… El futuro de la nación.

Continúo la marcha, quiero llegar a Amina a las 12:00 para tomar un descanso entre 12:00 y 3: 00, la hora dura para montar bici que yo casi nunca respeto. Veo pasar dos ciclista profesionales, eso eleva mi espíritu y la moral. Nos saludamos con las manos, aunque para los ciclista profesionales nosotros los que hacemos este tipo de ciclismo no somos ciclista, la verdad  es que yo no necesito reivindicar la condición de ciclista.

016Me pareció rápido el trayecto Santiago Guatapanal,  y más rápido fue Guatapanal Amina, en el trayecto apenas tuve un descanso de dos minutos más menos.  Hay un momento que uno se sobrepones a la idea de descansar y entonces recibe como una especie de inspiración donde sientes como que flota sobre la bici, es un momento muy especial y no siempre sucede. No sé, quizás no sea más que la concentración. Llegué a Amina según los previstos, todavía quedan señales muy visibles de la crecida del río al paso de la tormenta Olga.

Descanse un poco debajo de unos de los gigantescos árboles que han resistido las impetuosas crecidas del río. Me despojo del equipaje que aunque liguero comienza pesar. Me quito la camiseta, los tenis y las medias, y descanso por espacio de una hora. Aproveché el rato de descanso para leer y tomar notas. Al reanudar la marcha tenía la sensación de haberme bañado.CIMG0510 (2)

El plan era descansar hasta a 3:00, pero no resistí tomar la carretera a pesar de ser la hora menos apropiada. Pedaleo hasta el río Mao, contrario a Amina siempre está limpio.  Este río sí que invita a darse un chapuzón, pero no lo hago. Soy cuidados para bañarme  en los río, desde que tuve un choque de temperatura cuando era adolescente que casi me manda al otro barrio; de hecho mi familia me lloro como muerto. Es una de las experiencias más traumáticas que he vivido en mi vida. Me salve por puro milagro.

La ciudad de Mao resultó estar más cerca de lo que yo pensaba. El calor arrecia. No es una hora para pedalear, pero nunca me he abstenido de pedalear en estas horas. Del asfalto parece salir fuego. El pañuelo que llevo atado a la cabeza se puede expremir.

DSCF0095Llegué a Mao.  Es la meta y me queda toda la tarde. Me detengo en el parque, es un parque grande y muy bonito. Un parque puede darte una idea del tiempo que lleva una ciudad. En nuestras ciudades un parque es signo de su proyección. Este parque me gusta. Hay un proyecto de remodelación, espero que no acaben con lo antiguo que es su atractivo.

Como siempre llamo la atención, la gente no duda en llamarme gringo y abren los ojos como plato cuando le digo que vengo de Santiago.  Aquí todo el que hace algo fuera de los común en deporte o con lo relación a la naturaleza o estilo de vida diferente es gringo. Bueno para ser gringo tiene que ser blanco. La gente tiene una obsesión con llamarle gringo a uno, basta que te vean en tenis camiseta y una mochila para llamarte gringo.037

Leo un  artículo donde dice : “Los viajeros en bici hemos resistido lo suficientemente la vida ordenada y disciplinaria de modo totalitario que nos reclama como ciudadanos normalizado.” Eso es quizás el valor de viajar en bici una forma de protesta ante la sobreprotección del sedentarismo.

A la vuelta decidí subir en autobús de Mao. Me costó un tanto entrar la bici, una señora tenía casi llenó el maletero del autobús, se quejo de mi bici. Yo le dije que tenía tanto derecho como ella a llevar esa bici, pues era mi equipaje como el suyo, – es más es menos le dije es un solo paquete, no un furgón como lleva usted – . Ella dijo:   – no le gustó al gringo –  Vaya fijación que tiene la gente con el gringo.

697El autobús leo un libro que me ha prestado un amigos es un  libros precioso: es de esos libros que uno lee degustando cada frese y no es para menos, el libro trata de la experiencia de Jaimes Viñals primer Centro Americano en conquistar la cima del Everet. En el libro hay una frase que me gusta mucho y encaja muy bien  al ciclismo o a cualquier deporte.  “Nada por consiguiente más humano que el cansancio, nada más explicable a veces que el miedo. Aun así la cumbre seguirá siendo siempre reto e invitación, y llegar a ella será siempre cumplida recompensa. En cierto caso una elemental sabiduría nos aconsejas retroceder, pero la convicción de que vale la pena llegar a meta deberá instalar la tenacidad en  el corazón como si fuese una antorcha.”

Establezco, salvando la diferencia que son mucha, cierta comparación  entre pedalear y  escalar.  Resulta confortable pedalear subiendo como ha dicho Antonio Olivares, uno sabe que le espera la recompensa y luego el placer del descenso, pero el descenso no es tan confortable como parece, no está en el descenso la emoción de conquista que hay en la subida. Los músculos se tensan mucho, sobre todo los de los hombros y las piernas. La verdadera emoción al pedalear subiendo esta el llegar a la cima, pues ese es el desafío.

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s