El arroz algo más que un plato en nuestra dieta

Cuando viajamos por algunos lugares del país especialmente en la región Norte. Los campos de arroz  suelen proporcionarnos un paisaje muy agradable. El arroz es un producto capital en la vida de los dominicanos. Este interesante e imprescindible rublo de la dieta y la identidad nacional  es reciente en hábito alimenticio del país, no obstante ha ocupado un sitial de suma importancia en la historia  moderna de país.espija

Es en la novela “La sangre”, de Tulio M. Cestero, publicada en 1914 y que configura acontecimientos de la tiranía de Lilís, donde encontramos por primera vez la denominación de ‘bandera nacional’ para el plato de arroz guarnecido con habichuelas y carne, que será el rey de la mesa pobre dominicana a partir del siglo XIX.

Al describir la dieta del estudiante colegial narra Cestero: “Luego otra hora de estudio, y a las doce el almuerzo: un plato de sopa, en el cual nadan fideos, y otro de plátanos salcochados, arroz y frijoles colorados, y entre días, carne guisada, completándose en estos el denominado bandera nacional, y como postres dos guineos, o mangos, o jobos, o caimitos, según la estación, cosechados en el propio colegio.

El arroz le quitará al plátano su presencia secular como sustento la primacía que se ganó cuando destronó a la yuca entrado ya el siglo XVII.
En la década de 1920, se da la primera controversia entre importador y productores de arroz. Mediante la orden no. 13 el Gobierno militar estadounidense prohíbe la importación de arroz a beneficio de los productores.geniken

Este acto de seguro mermó los negocios de los importadores que podían conseguir mayor ganancia con el arroz comprado en Nueva York. A esto riposta en la revista “Letras” el periodista José Ramón López que se oponen tenazmente a esta prohibición arguyendo que el pueblo compraba en arroz local más caro que el que podía importarse de Nueva York.

El tono de las exposiciones del autor de “La alimentación y las razas” es fuerte y se nota el nivel que la censura tenía en las opiniones de la prensa. Pero muestra que el arroz extranjero podía competir mejor que el arroz producido en el país. Las razones de la prohibición de la Junta Militar no están claras porque ya comenzaba la influencia de los productores de arroz del sur de Estados Unidos en el comercio antillano.
Una defensa del arroz nuestro contra el importado la encontramos en el libro de memorias del Dr. Heriberto Pieter, quien era director del Laboratorio Nacional y fue conminado a dar una aprobación del arroz importado sobre el nacional a lo que, por razones personales, se negó; acción que provocó su cese en el cargo.cultivo-de-arroz

La producción de arroz y su consumo se afianza con la llegada de Rafael L. Trujillo al poder. No es raro que Trujillo aparezca en la historia contemporánea porque durante su mandato, el país cambió de manera sustancial de ubicación, más dominicanos dejaron el campo y las ciudades se hicieron más grandes, se aumentó el consumo local como una forma de sustituir importaciones, producto de las dos guerras mundiales y se concluyó con el proceso de comunicación vial que posibilita el flujo de artículos entre una región y otra.

Además, se creó una sociedad de consumo a través de un conjunto de empleados públicos que eran forzados, algunos a seguir a Trujillo y recibían un salario mensual con una frecuencia que no se había dado en la administración pública en toda su historia. Es decir, la dictadura dio estabilidad a la pequeña clase consumidora y Trujillo personalmente participó como empresario y productor, en un principio, de leche.
platilloAl historiar la siembra del arroz dice: “La Línea era la escasez de agua. Por eso, la irrigación contribuyó a sus transformaciones económicas y sociales, sobre todo en el municipio de Mao. A comienzos del pasado siglo, Mao era una pequeña comunidad de criadores de ganado y de agricultores de subsistencia.

Con la llegada de Luis Bogaert, un ingeniero belga, se iniciaron importantes cambios en la vida social y económica de la común. Bogaert empezó a comprar tierra barata con la idea de cultivar arroz; con el tiempo, abrió varios canales de riego.”  Sobre la zona del Valle de San Juan dice Víctor Garrido Puello: “en algunas [secciones] de gran desarrollo agrícola, [se ubican] los mejores potreros y arrozales que han hecho de San Juan una de las zonas productoras más ricas de nuestro país”

El progreso del cereal en la producción agrícola y el aumento de tierras para su cultivo están excelentemente trabajados por el historiador domínico-boricua. Otra historia que nos permite ver la relación de poder frente a esta producción específica es el libro “Estado y campesinos” (1994) del distinguido historiador Orlando Inoa.factoria

En la literatura de los años treinta el arroz aparece en los sacos de la bodega donde trabaja Daniel Comprés en el Central Romana: “¡Es con arroz, arenques, harina de maíz, bacalao y fuerte azul, con lo que se les paga a miles de esclavos!” (“Over”, 1939). También se refiere al arroz Francisco Requena en “Los enemigos de la tierra”: “Todas las veces que le brindaron comida, casi siempre fue lo mismo: harina de maíz, carne de Montevideo rancia y como lujo, arroz y habichuelas (“Los enemigos”, 1936)

Nota

La fuente principal de este trabajo  reportaje  publicado  en el periódico Hoy  un reportaje interesante, pero mal redactado. Algunos de las informaciones la su prime  por incoherencia con el contenido. Este medio debería cuidar más su  redacción, ya que es unos de los principales Periódicos del país, un medio a juicio de expertos marca tendencia.